Lo he fotografiado, !existo!
Joan Fontcuberta en “La Cámara de Pandora” dice:
Hoy existimos gracias a las imágenes: “imago ergo sum”. La adaptación de ese corolario a nuestra condición de homo pictor deriva en “fotografío, luego existo”
Esa reflexión me provoca, y así nacen frases fotográficas que me permiten pensar en mi propia existencia, en los cuerpos dignos de fotografiarse, en el paso del tiempo y en la existencia del placer visual o carnal.

Lo he fotografiado, ¡existe!

Lo he fotografiado, ¿existe?

Lo he fotografiado, ¿lo ves?

Lo he fotografiado, ¿que ves?

Lo he fotografiado, ¿te ves?

Lo he fotografiado, ¿me ves?

Lo he fotografiado, ¡es digno!

Lo he fotografiado, ¿es digno?

¿Lo he fotografiado?
Lo he fotografiado, ¡existe!
Para referirme al carácter de evidencia que se le asigna a la fotografía
Lo he fotografiado, ¿existe?
Para referirme a los usos de la imagen para encuadrar mi porción de la verdad
Lo he fotografiado, ¡existo!
Para hablar de nuestro ego como fotógrafos, un mea culpa en un oficio con alto riesgo narcisístico
Lo he fotografiado, ¡ya no existe!.
Para referirme a lo efímero del tiempo: lo que está en la foto, fue.
Lo he fotografiado, ¿lo ves?
Para reflexionar sobre aquellas cosas que preferimos no ver. Quizás por obscenas.
Lo he fotografiado, ¿que ves?
Para reforzar la búsqueda, piénsalo, ¿a donde va tu pupila? Y ¿por que?
Lo he fotografiado, ¿te ves?
Para recalcar que todo lo que lees en una foto viene de tu interior.
Lo he fotografiado, ¿me ves?
Toda foto es un reflejo de su autor, ¿me viste en el reflejo?
Lo he fotografiado, ¡es digno!
Para hablar de como el ego del fotógrafo cree que puede cambiar el mundo con una foto.
Lo he fotografiado, ¿es digno?
Para hablar de como ellas juzgan su cuerpo
¿Lo he fotografiado?
Yo creí saber donde estaba, yo creí haberlo fotografiado, ¿lo hice?
Con las preguntas,
quizás,
solo quizás,
también me estoy refiriendo
a la misteriosa anatomía
del pubis
femenino.