Andros
Parecería que vivo en un mundo adicto a la testosterona, mi masculinidad se define a partir de mi potencia sexual, mi estabilidad emocional, mi eficiencia en el trabajo y mi fuerza física.
¿Y si dejo de ser?
Potente, preciso, estable, eficiente y fuerte.
Es decir, hombre.
No, a mi no me va a pasar.
A veces minimizo quizás es por desconocimiento,
o falta de curiosidad.
¡Veamos!





Acercándome a los 50 años estos son los miedos que me persiguen. Estuve muy tentado a llamarle a esta serie ADAM por las siglas en inglés del síndrome de declinación de los andrógenos con el envejecimiento masculino ( Androgen Decline in Aging Male).